¿Qué te puedo decir?
De pronto me siento como enfadada. A veces el ritmo constante en chinga me sirve pero muchas otras me desgasta.
Liberte: Lugar oculto. Salida de emergencia. Gama de sentimientos e ideas tridimensionales. La nada. El todo. Dolor. Satisfacción. Liberación… En este blog te abro una ventana para que lo conozcas. Espero te guste. Disfruta tu estancia, en cualquier momento puede desaparecer…
Considero que nunca es bueno ir contra la corriente.
Considero que es mejor mantener la calma.
No es que no tenga ambición, que no tenga ánimos de transformarme ni de salir de mi zona de confort.
Es mucho más profundo que eso.
Lo que sucede es que tengo una visión diferente, decido ver desde la abundancia y no la limitación.
No pienso que tengo que luchar antes que se me acaben las cosas.
No pienso que las oportunidades solo llegan una vez y si no la tomé ya valió. Arruiné mi vida.
Creo en un Dios de la abundancia que tiene un plan perfecto para todos nosotros.
Creo en que para todos hay un destino especial, cosas que vivir y aprender y no pienso que tenga que estar desgastándome emocionalmente con intentar ganar en una guerra que a veces parece perdida.
Pienso que mi transformación no tiene por qué necesariamente ser dolorosa. Pienso que a veces se trata de realmente conectar con uno mismo.
Quiero decir supongo que si algunas mujeres se hubieran rendido desde un principio, no tendríamos las oportunidades que tenemos ahorita. No tendría tanto avance la mujer contra el machismo.
Pero al mismo tiempo... pienso que si yo fuera de esas mujeres, si Dios quisiera eso para mi, me lo indicaría.
Lo que yo ahorita siento es que por ahí no va.
Siento a Cecy rara, como distante.
Siento todo tan extraño y me cuesta mucho trabajo explicarlo.
Me cuesta poner en palabras lo que no me gusta de lo que nos está pasando.
Quisiera entender por qué me siento así pero todo esta como enredado.
Siento que me marcas pero estas esperando a que yo te diga algo, pues te quedas callado por largos lapsos de tiempo.
En las llamadas me preguntas qué he hecho, cómo me siento, qué haré... cosas que contesto con facilidad pues ya sabes que no tengo problemas para hablar.
Y después nada.
Siento que no sabes qué decirme. Medio me platicas lo que haz hecho.
Pero no siento ganas por verme, nunca me dices algo así como "pues ya te extraño un buen y muero por verte"
No me cuentas planes, cosas que te gustaría hacer conmigo... solo no sabes qué decirme.
Trato de no molestarme por ello pues me repito que eres tímido, que solo no quieres incomodarme pero en realidad... es como si estuvieras apagado, como si fueras seco.
Generalmente envidio tu rutina pues llegas con tranquilidad al trabajo a tomarte un café, tienes oportunidad de ver el amanecer, platicas un rato con fortu o te das vueltas por el almacén.
Cosas de las que quizá tu ya estas harto pero yo las veo como una bendición pues yo casi no tengo tiempo para tranquilizarme. Para ver el almacén o sentarme a tomar un café tranquila.
Y cuando lo tengo hasta siento que estoy perdiendo el tiempo y me pongo a hacer cosas. Sé que el problema no es que no tenga, en realidad mi problema es que no me lo doy porque mi tiempo prefiero utilizarlo en otras cosas.
Pero igual... a ti te siento negativo sobre tu vida.
Quejándote sobre si tienes que ir aquí o allá. Quejándote sobre si no tienes nada que hacer... o a dónde llegar a "descansar"
Te siento negativo... y no puedo evitar sentir culpa... sentir como que de alguna forma yo tengo la responsabilidad.
¿Por qué? Quizá porque sé que no tienes a dónde llegar y yo tengo mi casa.
Y siento que debería ofrecerte venir... que finalmente nuestros problemas. Los tuyos y los míos... aunque son diferentes... al final cuando unimos fuerzas, todos los problemas bajan un poquito. Se hace menos pesada la carga.
Y aunque eso fue lo que te propuse en un principio, en el inicio de nuestra relación... aunque eso fue lo que te dí... no me llenó pues aún estando aquí pasaba que despertabas con mal ánimo, despertabas de mal humor, triste, enfadado o sin ganas.
Ni tu mismo te comprendes a veces y eso es válido supongo que eso nos pasa a todos. Pero el problema es que no sabes qué quieres ni qué decirme y prefieres callarte para "no incomodar" y en cambio me sigues en mis planes, en mis ideas, en lo que se me ocurre hacer pero en realidad no te hacen feliz como a mi y puedes aparentar que sí al principio hasta que después te cansas y te hartas y empiezas con tus caras.
Yo comienzo a preguntarte qué pasa, qué tienes, a lo que tu respuesta siempre es que no pasa nada, que no tienes nada... pero aunque sonríes, la sonrisa no te llega a los ojos... y solo me dejas con esa horrible sensación de que primero no soy lo suficiente para ti, segundo en realidad no eres feliz y tercero que no hay la confianza suficiente para que me digas las cosas y lo afrontemos juntos... quizá añadiría una cuarta que es que empiezo a sentir también enojo, a preguntarme como es que teniéndolo todo... no logras sacarle jugo a la vida y echarle ganas. Que soy suficiente, que merezco ser feliz y que alguien quiera ser feliz conmigo.
No te niego que sé que muchas veces haz cambiado tu actitud, te lo reconozco y lo veo. Pero son cosas que duran a penas un rato. No espero que estes todo el tiempo bien, no espero que seas siempre el mismo.
Somos humanos, somos personas... no somos un robot que trabaja en automático siempre igual.
Pero me refiero a decisión, a compromiso, a ganas de estar conmigo y que eso... que lo que podemos construir juntos pese más que cualquier problema. Pero no pasa pues como no sabes lo que quieres... solo crees saber y tratas de dar lo mejor de ti... pues ahí vas.
Dándole como mi lema es. Pero supongo que mi lema no aplica en su totalidad para ti... pues somos personas diferentes. Y creo que tu necesitas algo más que solo seguir dándole una y otra vez.
Necesitas encontrar un sentido, un motivo, un objetivo y siento que yo no lo soy... De serlo pienso que la realidad actual, las cosas y esta conversación serían diferentes.
Siento que generalmente yo te busco, armo los planes, pienso en a dónde ir o qué cosas hacer en el día.
Generalmente no tengo problema para hacerlo pues siempre tengo cosas que me gustaría hacer.
Pero también me gustaría sentir tu apoyo en eso.
Que tuvieras iniciativa.
Tengo toda clase de días.
Días con excesiva energía, con entusiasmo y ganas de hacer las cosas.
Y tengo días en los que me quiero tumbar.
Pero en definitiva en ambos quisiera tener apoyo y compañía.
Y tu me volteas a ver... en tu mirada veo que me seguirías hasta el final de la tierra.
Pero todo sigue como cayendo en mí.
En que yo tome la decisión, en que yo diga, yo proponga, yo presione....
No es una aventura de dos.
Son mis aventuras y tu me acompañas.
Así lo siento.
Yo tengo que decir si sí o si no. Yo tengo que ser prudente, pensar en todas las variables.
Yo tengo que preguntarte si te deposito a la cuenta de Banorte o a la de Banamex
O ni siquiera preguntarte.
Yo debo acordarme que debe ser a la de Banamex.
Yo te tengo que recordar que iremos a las fiestas de octubre y preguntar si tienes presupuesto suficiente como para ir o si va a ser como que yo sola me armo mi cita y tengo que planear mis finanzas para autosostenerme y cada quién va por lo suyo.
Si no tienes dinero para apoyarme con la comida o algo de mi casa, ni te paras por aquí así no hay nada que exigirte. Y es mi problema .conseguir qué comer.
Día de muertos,
Folklore mexicano.
Siento que en México tenemos esa capacidad de combinar dolor y hermosura.
Profundidad y forma.
Este año, día de muertos es especial, es un punto de inflexión para mí.
Un choque conmigo misma.
Últimamente soy un mar de emociones que no sé entender.
A veces juro que estoy bien, sonrío y me siento plena y contenta.
A veces caigo en hoyos profundos, todo me parece sin sentido.
Dicen que nada es tan horrible como parece.
La vida tiene esa habilidad de hacer pasar las cosas casi como desapercibidas entre la rutina y monotonía.
Pero muchas veces, pasan cosas que duelen, profundamente.
Me gustaría decir que ya no le tengo miedo a esos momentos... pero sería mentir.
Pensé que había entendido tu muerte, pensé que ya no había más hilo que deshebrar pues cómo dice Daddy Yankee lo que ya pasó, pasó y no hay nada que podamos hacer al respecto.
Hoy estamos vivos, estoy aquí y no puedo quedarme clavada en el pasado.
Pero hay una espinita diario, una punzada que aparece y duele ante pequeñas cosas y detalles de la vida:
Cuando las cosas no salen como me gustaría de nuevo,
Cuando me lastiman,
Cuando siento incertidumbre sobre qué será de mi. Sobre el ¿y ahora qué sigue?
Cuando veo a otros plenos y yo me siento tambaleando (comparaciones)
Pero yo soy yo y trato plantarme en mi misma, reconocerme, valorarme y honrarme.
Me he dado cuenta que me afecta cuando las personas me piensan egoísta, o cuando piensan que hago las cosas por lastimar, por presumir, por obstaculizar o molestar...
Me lastima porque estoy en un trabajo constante de mi persona, por reconstruirme, por liberarme de mis propias inseguridades y de mi dolor.
Y es ahí dónde se mezclan mis miedos, mi añoranza y tristeza. En ese intentar combinar mi esencia, lo que era, lo que soy y lo que me gustaría ser con mi contexto, con las personas que me rodean, con el trabajo que tengo, con mi realidad.
Y son tantos los factores que nos interceptan día con día:
Cosas simples como el tráfico, el correo agresivo de alguien en el trabajo, el comentario tóxico de la vecina o una pequeña pelea con tus personas cercanas... cosas chiquitas que cuando estamos vulnerables, hacen muy fácil ir dejando estancadas las reflexiones sobre lo que nos afecta con tal de sobrellevar las cosas y seguir con nuestras vidas y siento que eso que se estanca se va añadiendo a nuestro carácter como grasa en las arterias.
Ya no quiero vivir ahí. Ya no quiero estar estancada con mis miedos, tristezas, complejos e incertidumbres.
Quiero que me llene mi vida.
Este año preparé un altar y lo hice en tu honor, me emocionaba y entristecía al mismo tiempo porque es el último proyecto que hicimos juntos.
En cierta forma es bueno.
Nos quedamos en ese día de muertos infinito, no sabíamos que era el tuyo.
No lo tuvimos que limpiar,
Este año, decidí que viviría al máximo día de muertos.
Decidí que lo haría como un homenaje a ti, a tu ser lleno de luz y de magia que iluminó tanto a mi vida, que vino a dejarme un mensaje y que aún me sigue hablando diciéndome que no me quede aquí, que no me quede viviendo y sintiendo así.
Este homenaje se convirtió en un proyecto que me impulsó por días y me ha ayudado a explotar mi creatividad, a liberarla, soltar esas etiquetas de qué soy y no soy, de explorarme, de no tener verguenza de expresar a pesar de que no he tomado muchas o todas las clases de arte y no soy considerada una artista.
Me permitió darme el espacio, darme mi intimidad, trabajar mi relación conmigo misma. Tomarme el tiempo de escucharme. Cree mi espacio, puse pausa a otras cosas a las que les dedico tiempo para permitirme hablarme.
La compra de cada listón, de las flores, los adornos se convirtió en una experiencia interna, logré salir de la norma que establece mi rutina para no solo recibir todo el tiempo información y pude voltear mi vida un poco más de adentro hacia fuera.
Me di cuenta de tantas cosas que están disponibles para mi.
Me permitió darme aún más cuenta del hermoso tesoro que Dios me ha dado y es mi familia, pasar tiempo con ellos, que nunca me sueltan, están ahí a pesar de mis altibajos y desdenes... y reímos juntos, anduvimos de aquí para allá. Aún seguimos muy sensibles por el infarto de mamá y disfrutamos de la bendición de poder estar juntos, de la bendición que Dios nos diera esa oportunidad.
Ayer no fue día de muertos oficialmente, pero para mi esta aventura empezó desde hace ya mucho tiempo y puedo decir que ya me siento satisfecha y feliz. Inspirada y motivada para avanzar con mi vida.
Te agradezco Ismael, te agradezco por seguir generando este impacto. Porque de la inspiración que me genera el saber cómo pensabas de la vida y lo que querías para mi y lo que querrías en el futuro para mi es un motor muy fuerte que me impulsa a no rendirme conmigo misma, a no soltarme, a seguir buscando.
Aunque a veces me duela y reniegue, seguiré adelante. No solo por ti, sino por mí.
No es que no he querido escribir sobre ti.
Tan solo intenté avanzar cómo sé que hubieras querido,
Como sé que tu lo hiciste cuando pasaste por lo mismo.
Saber eso me fortalece.
Sin darme cuenta, una fiesta que me encantaba ahora me duele tanto.
Pero trato de darle la vuelta, trato de salir adelante.
No hay forma, no hay forma que esto mejore.
Lo único que se puede hacer es sentirlo y eso lo sé bien.
No puedo evitar acordarme del hotel francés, de cómo nació la idea acostados en cama hechando hueva en el cuarto viendo videos del tipo que se iba a sitios abandonados y se te ocurrió que fuéramos a ese hotel y lo cumpliste.
Qué gran distancia entre querer y hacer.
Jamás lo había tenido más claro que ahora.
Formamos una aventura tan bonita en nuestra propia ciudad, preparando nuestra siguiente aventura que trasladamos aquí a la cachita.
Siempre pensé que llenaríamos de alegría esta casa,
De alegría y amor.
Y ahora me siento tan vacía.
Ay Mon, a veces me siento tan rota.
Estoy en un punto de quiebre pero no he querido reconocerlo.
13/10/2023 10:54
Dicen que nada es tan horrible como parece.
La vida tiene esa habilidad de hacer pasar las cosas casi como desapercibidas entre la rutina y monotonía.
Pero muchas veces, pasan cosas que duelen, profundamente.
Me gustaría decir que ya no le tengo miedo a esos momentos... pero sería mentir.
Yo a él no le debo nada.
En cambio, por ti respiro.
Te extraño en cada miligramo de mi piel y en la diamantina de mi alma.
Por ti es que soy quién soy.
Por ti exijo tanto, por ti espero tanto.
Por ti hoy lloro pues ya eras perfecto.
A veces siento que es por eso que te tenías que ir, eras un angelito que vino a iluminarme la vida.
A dejarme un mensaje.
Y siento que te estoy fallando pues no me llena mi vida.
Cuando pienso en cosas como preparar el altar me emociona.
Y me entristece porque es el último proyecto que hicimos juntos.
En cierta forma es bueno.
Nos quedamos en ese día de muertos infinito, no sabíamos que era el tuyo.
No lo tuvimos que limpiar.
A penas iba en despegue mi vida y me la cortaron en un segundo sin ti.
Me cuesta trabajo respirar.
Esa es una realidad.
Quizá no es justo ni para Luis el estar con alguien zombie como yo.
Pero cuando pienso que tu también lo estuviste.
Aunque lo nuestro fue diferente a lo tuyo con María.
Muy diferente...
Tomó mucho tiempo, mucha reflexión y compromiso.
Pero es que al final de cuentas yo sabía que yo estaba loquita perdida por ti.
Nadie lo entendía y nadie lo hará ahora tampoco.
Pero yo me sentía un imán que no se podía ni quería librar de ti.
Ahora ya no hay fuerza de atracción en mi vida y todo se muestra tan aburrido.
Me siento perdida.
Y me llené de distracciones para olvidar este dolor.
Sé que no estas molesto conmigo.
Sé que sabes que he hecho lo mejor que he podido.
Pero también sé que sabes que ahorita he caído en el conformismo.
Y eso ya no te gusta.
Puedo oirlo mi amor.
Puedo oirte.
En el viento, en el frío, en las hojas de los árboles.
No dejo de rezar y de pedirte ayuda y guía para salirme de esa sensación.
De ese decidir no hacer nada, de ese quedarme aquí con mi llama apagada.
No sé por qué sigo haciendo esto.
Pero por eso te escribo. Debo cambiar.
Este día de muertos lo viviré al máximo como aquel último que viví contigo.
Te recordaré sin verguenza y sin miedo.
Te recordaré ardiente como herida al rojo vivo y te recordaré ardiente como la sensación en la garganta de un shot de tequila.
Te extraño Mon