jueves, 7 de junio de 2018

Siento como si fuera a irme mañana.
Quizá no debería porque faltan 38 días.
Sí, un mes y ocho días.
El tiempo es tan relativo....
Recuerdo cuando faltaba un mes para venir. No quería que pasara.
Y me aferré a ese mes.
Y pasaron muchas cosas en ese mes.
Lo viví al máximo.
Y ¿cómo no?
Era padre lo que había que hacer... recoger la visa a la CDMX, comprar el vuelo, reservar dónde vivir, comprar ropa, cambiar pesos a euros, besar mucho a mi novio y disfrutar mucho a mis papás. Cumpleaños de mi papá, navidad y año nuevo.

La diferencia es que todo lo que me queda hacer aquí no esta padre.
Y si lo pienso... son demasiadas cosas para el tiempo que me queda.

Avisar al Caf que muchas gracias, que de nada me sirvierón las vueltas que me hicieron dar.
Mandar la factura de la bota para que me regresen 10 euros en el seguro.
Cancelar el contrato del seguro de la casa para julio.
Mandar la carta a Paris para que cancelen el plan del celular en julio.
Subirme a la torre Eiffel.
Hacer el exámen de Francés.
Hacer el exámen de Corporate Finance.
Preguntar cuándo liberarán calificaciones a México.
Cuidar a Matheo por 10 días.
Despedirme de Jerome, Philip y Karrel.
Despedirme de Othmane, Tristán, Agusto y Andrea. 


No es inspirador en absoluto.
La parte que se me antoja es empacar... recoger mi desastre del cuarto y verlo vaciarse de mi.
Se me antoja la despedida con Magda, JB y Matheo y no porque ya no los quiera ver... si no porque no sé... será bonito.
Se me antoja la despedida de Sarah, se me antoja tomar el tren a Paris e incluso se me antoja estar en el aeropuerto.
Aunque... ahora que lo escribo... como que ya se me deja de antojar.
Es padre tomar los trenes y saber que volverás a Rouen, que la aventura aún no termina.
Y cuando tome ese tren... bueno... será para volver a mi vida normal.
Cuántas veces lo he deseado y cuántas veces le huyo a la idea...
Fueron solo seis meses y aunque sé que los extrañaré... sé que todo tiene su ciclo.
Siento que este ciclo ya lo completé.
Y la realidad es que no quiero estudiar para los examanes que me quedan.
Aunque a regañadientes ya he avanzado bastante con Francés.

domingo, 3 de junio de 2018

"La vida es lo que es, no lo que debería de ser"
Cómo han retumbado esas palabras en mi cabeza.
Son de Facundo Cabrál.
Escuchaba un discurso muy famoso de él que se llama "no estas deprimido, estas distraído" en la versión completa y además una entrevista que le hicieron sobre "qué es la felicidad de verdad" mientras iba camino a Pisa, Italia.
Qué manera tan bonita de hablar de ese hombre.
Hablaba sobre que el ser feliz estaba en las cosas simples, en lo que nos hace sentir bien y nos inspira a dar amor por instinto sin meter la cabeza. Porque la cabeza "mezcla cosas viejas" confusiones, remordimientos, complejos, porque la cabeza no entiende que "la vida es lo que es, no lo que debería ser"
Él hablaba sobre no pensar en el mañana sino disfrutar el presente, enfocarse en las cosas bellas.
Dejarle el futuro a Dios, confiar en su camino y admirar sus hermosas creaciones y disfrutarlas.

Por mencionar un ejemplo, él citaba a Whitman que hablaba de una maravilla, una menos fácilmente perceptible como una hormiga....
Yo prefiero enfocarme en las palomas.
En las aves.
Me encanta verlas caminar, buscar comida, conseguirla y pelear por ella.
Me gusta verlas jugar entre ellas....
Me gusta pensar que ellas son el ejemplo de algo tan natural, algo tan "usual" que pasa desapercibido entre tantos edificios y cosas nuevas que hemos construido los humanos pero que ellas siguen ahí, adaptándose a la locura urbana que hemos creado.

Ciudad tras ciudad, lo que permanece constante son las palomas y me recuerdan que todo forma parte de un mísmo mundo que ya sea una cultura u otra, con un idioma u otro, entre colores y formas... todos somos finalmente parte de la mísma cosa.

No es que no me gusten las diferencias... no es que quiera igualar a todos. Solo que tras tener la oportunidad de estar en distintas partes en lapsos relativamente cortos -o largos de tiempo, según cada perspectiva- te das cuenta que todo es un desmadre pero al final algo nos une.

Así que... tras ese viaje en bus... en que estaba teniendo conflictos conmigo mísma y quería sentir un poco de paz y reencontrarme, recordé a Facundo Cabrál y me hizo recordar que de lo que tengo ganas y de lo que para mí se trata viajar... es de disfrutar de las cosas chiquitas. De alimentarme de lo bello, liberar cargas innecesarias, saber soltar y saber recibir. Tener la capacidad de emocionarme, de "conmoverme" y disfrutar de la magia.





domingo, 6 de mayo de 2018

Me siento por un momento, a disfrutar la vista de Francia.
Y a escribir. Siempre a escribir.
Los últimos momentos de luz de este precioso día.
El olor es nuevo para mí, nunca había percibido un olor como este.
Son flores, son pinos y es brisa marina.
Hoy no hay ruido porque es domingo, casi no pasan carros.
Casi no hay carros en esta ciudad.
Así que puedo escuchar el aleteo de las aves, puedo escuchar a las palomas y como todos juntos se despiden del día.
Qué preciosa es esta vista.

Estos edificios... estas casas tan antigüas... tan pesadas... girando junto conmigo, al mísmo tiempo... en cada momento de mi vida. Estoy enamorada de estas casas... de este vecindario y de esta tranquilidad... no es algo que me gustaría tener 24/7 en mi vida... pero al menos una vez al mes no estaría mal.

No me había tomado un momento como este... para descansar, para ver... para no pensar.
Ojalá viajar fuera no preocuparse por nada...
En realidad creo que esa idea esta muy equivocada.
Viajar es estar al pendiente constantemente...
Que si el horario del bus, que si correr... que si se te va o pierdes el vuelo....
Que no dejes ningún ticket, que no se te olvide ninguna tarjeta en alguna tienda.
Que si te da frío, que si te da calor... que si debiste traer sweater o que para qué lo trajiste, que si te trajiste la bolsa mal porque andas muy cargada... que si no la traes que no sabes cómo mover todas tus cosas....

Y aquí estoy al fín... viendo los tejados, los árboles... el cielo.
Silencio.
Me destruyo.
Me construyo.
Me alimento.
Evoluciono.
Y aunque fijo un camino... alrededor hay cosas tan preciosas... sería un error no disfrutarlas.
Poesía sin guión.
Poesía sin prosa ni abstracción.
Poesía como el sabor de una fruta.
Así... natural... sin combinar... sin mezclar.
Sabor instintivo... que se ve... que se siente... que se huele.
Estar vivo.

domingo, 29 de abril de 2018

Y aquí estamos... veinte días después.
Máldito tiempo, deja de pasar tan rápido.
Hago esto porque papá me lo pidió y siendo el hombre más importante de mi vida no puedo negar su petición.

El problema es que no he querido escribir mucho porque no tengo ganas de pensar.
La verdad es que no me hace mucho bien.
Explicaré por qué:

¿Sobre qué puedo escribir o reflexionar?
¿En qué debería profundizar?
Más que de los lugares, las personas, el clima, la música o el idioma.
Creo que de lo que más se ha tratado este viaje para mí, ha sido de conocerme.
De mí... siendo estricta, aprensiva y vale madrísta, déjandome llevar para al final: querer dar amor en cada esquina.
Somos personas y así como el tiempo pasa, las cosas pasan y de poco a poco evolucionan sin que nos demos cuenta.
Estoy viviendo un momento que atesoré y que al mísmo tiempo nunca esperé durante mucho tiempo.
Lo deseaba, más nunca me dí la oportunidad de creerlo, por temor a las expectativas y a la posible decepción.
De pronto, estas viviendo un momento que así como llega: se va.
Pisas, ves, hueles y escuchas un lugar y en unas cuántas horas BUM, lo dejas atrás.
Dicen los grandes que así es la vida.
Este momento es algo y mañana, cuándo vuelves a ver los videos y las fotos... ya se sienten diferente.
Se pintan de melancolía.
Así que prefiero ni siquiera darle tantas vueltas y realmente vivir los momentos cómo vienen, cómo son.
A veces es mejor ver la vida así.

Disfrutar de lo que huele, disfrutar del frío, ver por la ventana y ver la iglesia, pisar el piso de madera.
Saludar a un amigo del otro lado del planeta y abrazarlo sin preocuparme demasiado porque es posible que en un mes ya no sepa cuándo lo volveré a ver.
Reír, bailar y cantar.
Ver la lluvia, huir de la lluvia, hartarme de la lluvia... porque así cuando vuelva disfrutaré (al menos por dos días antes de que lo vuelva a odiar) al sol. Para después... algún día volver a extrañar la lluvia.

Solo he podido estar en Paris en dos ocasiones.
La dinámica de caminarla y sentir su inmensidad, de perderte, seguir el google maps, ver sus luces y colores... solo se puede vivir al 100% cuando la recorres con alguien.
Es una ciudad de amor, de alegría y de brillo pero en mi opinión y si algo he aprendido de este viaje... es que todo brilla dos veces más cuando lo compartes con alguien.
No estoy diciendo que no es padre caminarla sola o disfrutarla por cuenta propia solo digo... que los lugares se hacen más especiales en grupo.





lunes, 9 de abril de 2018

Bueno... lo voy a escribir y espero que al escribirlo no suene tan patético cómo hasta cierto punto admito que lo veo en mi mente.

Hoy me pasó algo bonito.
Estaba muy cansada...
Cansada por dormirme a las tres de la mañana y despertarme a las siete (no estoy acostumbrada a ese ritmo).
Cansada de una clase que no me da la mínima gana pero en la que me esta yendo mal y no tengo de otra, la tengo que pasar.
Cansada de un exámen para el que no había estudiado porque ni me había enterado que había exámen.
Cansada de ser tan distraída y estar improvisando cómo solucionar mi vida todo el tiempo.
Cansada de cómo me siento físicamente... mis rollos mentales de toda la vida.
Pero... entré en resignación, pienso yo.

Y esa resignación no me dió tiempo de máscaras.  Así que cuando me invitarón a comer en grupo, no sonreí de más ni saqué pláticas de esas que saco a veces, que aunque amables, la mayoría del tiempo me parecen estúpidas. Y cuando sin dar esfuerzos, logras sentirte un poquito bien con las personas... bueno se siente bonito. Que te regalen pláticas sinceras y por un momento olvidarme de quién soy, de cómo se ve mi cara, si luzco estúpida o no y solo reír. Sentí bonito.

De todas formas las escuelas y mi presentación pública a veces me saca mucha enegría.
Me siento agotada.
Me reconforta ver a Annalisse Keating y verla salir de sus pedos sola a su distintiva manera.
Así me gustaría ser a mi.
¿Osvaldo ya habrá cortado con Dayeri?
No sé por qué me acordé de ellos y tampoco sé por qué ando metiendo mi nariz en dónde no me llaman.

A dormir.

sábado, 17 de marzo de 2018

Click aquí para ESCUCHAR una canción MIENTRAS SE LEE

Me gusta mucho pensar en mis primeros días aquí.
Me gusta acordarme cuando iba en el avión, llena de incertidumbre y debo admitir que más miedo que emoción.
Mis primeros momentos oficialmente sola.
Mis primeros momentos de mi vida actual en la que si yo me distraígo, oficialmente me meto en verdaderos problemas.
Más allá del shock cultural, podría decirse que era un shock personal y familiar.


En el aeropuerto todo era alegría, me encanta pasar entre personas con maletas y sentirme parte del ir y venir, como que cada anuncio, cada tienda que hay en el aeropuerto, cada detalle, te dice que esta aventura a penas empieza.
Pero seguía siendo yo, cargando con miles de fantasmas dentro de mi... seguro si pudieran pesarse, excedían los 23 kilos que tenía permitido en mi maleta a documentar.




Hago una distinción entre ese momento y este, a dos meses y 13 días de haber venido porque al pasar del tiempo, me he comprometido conmigo mísma a salir de mi zona de confort y lanzarme sin pensar, a experimentar cosas nuevas y atreverme a conocer y dejar que me conozcan más allá de mis expectativas. Eso a implicado, por supuesto, soltar aquellos nudos que me dan seguridad usualmente... aquellas salidas de emergencia que tengo establecidas.

De pronto estoy con esos dilemas otra vez en lo que no sé hasta dónde puedo compartir con una persona cosas verdaderamente íntimas y dejar que me conozcan... Porque... he aprendido que aunque en ocasiones me siento incómoda de principio, después establezco relaciones increibles con las personas, que mi Gaby el 3 de enero jamás hubiera imaginado.

Entonces vuelvo al pasado y me recuerdo caminando de la estación del trén, con la maleta intentando encontrar el hotel, y al encontrarlo, dejando mis cositas.







Tan pocas cosas que me traje de mi vida en México para comenzar una nueva. Recuerdo la soledad de no tener internet para mandar mensajes a mi familia, la soledad de ni siquiera poder ver Netflix para no sentirme tan asustada. El saberme sola en el otro continente, en un cuarto que se sentía de cristal, con una tele que hablaba en puro francés y mil cosas locas sucediendo a fuera ajenas a la revolución que tenía dentro de mí.


Me gusta pensar en esa Gaby que sé que no esperaba nada de mí, ahora en el futuro. Esa Gaby que  solo venía dispuesta a vivir lo que fuese que viniera, porque la vida en México ya no me estaba diciendo nada nuevo. Cuando tengo miedo, cuando estoy cansada, cuando ya no sé ni qué pedo jajaja, recuerdo a esa Gaby y me vuelvo a llenar de entusiasmo, valentía y motivación.





No sé si estoy contenta con lo que he logrado hasta el momento, quiero decir... si siento que he aprovechado cómo debería estos dos meses... Porque la verdad es que a pesar de que fuí educada así... no he puesto nada de metas de aquí. No tengo expectativas, solo me levanto cada día y doy y pongo y actúo, descubro qué me gusta, qué no me gusta, aprendo, cambio y crezco.

Hasta el momento puedo decir TODO lo siguiente, y espero la vida me de el tiempo suficiente para después hablar de cada una a detalle:

* Ví nevar por primera vez en vida real en mi vida.
* Ví cómo los europeos juegan con la nieve entre ellos (jamás me hubiera imaginado juegos tan creativos).
* Estuve hospedada por tres noches en un hotel familiar francés con 140 años de historia.
*Aprendí a moverme en metro y bus.
*Aprendí a buscar hostales, aviones, trenes y buses en diferentes países por internet (es un arte la verdad)
* He probado fácil 10 diferentes tipos de vino.
* Por fín le agarré gusto a la cerveza (sobre todo a la bélga ji ji)
* Estuve en París, vi la torre Eiffel, Notre Dame y Louvre (por fuera, todavía me falta el día entero dentro).
* He estado en
un féstival de la cerveza en Brujas.

* Descubrí que en República Checa, las personas que atienden en las tiendas, te tratan como incompetente si no sabes cómo funciona el sistema compra-venta y si no te haz decidido por lo que quieres.
* He bailado música que jamás habría imaginado que existía (partícularmente los franceces, disfrutan de solo saltar sin parar con canciones que parecen un himno a la bandera y hacer ruidos con la boca como en un partido de futbol en México "ooooohhhhhhhh oooooooohhhh" "aaaaaaah aaaah aaaaah" jaja)

* He conocido a personas increíbles, más allá de sus culturas, gente verdaderamente amable, compartida, educada y respetuosa.
* También he conocido gente muy sangrona (bueno... eso siempre va a existir no?) pero he aprendido a que no necesitas complicarte la vida, es tan simple como evitarlas siendo amable y educado al mísmo tiempo y listo.
* He aprendido a adaptarme, a compartir espacios con otras personas, ser ordenada, crear acuerdos, ceder, respetar y ser educado.
* He adquirido (aunque pareciera algo imposible) buenos hábitos de limpieza.
* He probado el emmental, camembert, el roquefort, el brie, el blanco y el cancoillotte (quesos).
* He descubierto las galletas y el paté Speculoos (lo mejor en la vida).
* He comido todo el chocolate que no había comido en dos años.
* Descubrí que existe el té de cajeta y --> el de miel con rooibos y plátano <-- (sí, esos tres ingredientes FUSIONADOS, ¡es posible!

Click aquí para ESCUCHAR una canción MIENTRAS SE LEE en caso de que se haya terminado ya la otra.

* He probado el Escargot, comida del Sur de Korea y de la india, postres portugueses y una receta chilena.
* He aprendido que las papás "a la francesa" en realidad son bélgas y tras probarlas... lamento decepcionar pero saben exactamente igual, la única diferencia es la variedad de Salsas.
* He estado en 7 países diferentes además de Francia.
* He visto un ratón correr directamente desde la calle hasta la cocina de la famosa Panadería/Boulangerie PAUL sin que NADIE del personal se percatara de ello... (no he vuelto a esa sucursal jaja).
  * He comido las famosas Galette des rois y Tarte au citron (ésta última yo mísma la preparé en un curso de cocina)
* He estado en 2 playas francesas.


* He bailado con un cubano, un árabe y dos franceces.
* He aprendido más de mi propia cultura. (Identificar qué postres son verdaderamente recetas mexicanas y cuáles son adaptaciones de otras recetas pero con un ingrediente distintivo único de mi país).


* He aprendido a amar todavía más a mi país.
* He estado en los países más fríos de Europa en la semana más fría desde hace 7 años (según periódicos europeos) - Del 23 de febrero al 04 de marzo -.
* He probado el tequila más asqueroso de mi vida.
* He probado un paté (a los franceces les encaaaantan los patés) de huevos de pescado y de pato.
* Me torcí el tobillo y recibí los servicios de pompiers (los bomberos), me subí a una ambulancia, y fuí atendida por estudiantes de medicina en un hospital público francés. Jeje

Y bueno... ahora que lo escribo y ahora que lo leo y lo veo, realmente he echo muchas muchas cosas. Creo que no me puedo quejar... y no voy ni a la mitad. Eso nos deja con la pregunta ¿qué nos espera? Lo que sea que venga, estaré muy agradecida con la vida por cada oportunidad que me da, con mis papás y el gran esfuerzo que han echo por darme este inmenso regalo que me ha cambiado la vida.

Sé que me falta abrirme todavía mucho más.
Lo sé, lo siento... esta en cada átomo en mi queriendo saltar... a veces siento que todavía me limito en muchos sentidos, con preocupaciones innecesarias, con aferrarme a cosas sin sentido...

Sea lo que sea tengo que hacer que se derrita, necesito poder sacarlo, para saltar al vacío.

Estoy feliz, estoy emocionada, estoy viva y contenta.




martes, 13 de marzo de 2018



Qué preciosa es la vida.
Qué preciosos los momentos.
Qué increíbles las personas.
El arte de escuchar, el arte de conocer.
Distintos ojos y miradas.
¡Hola gran nuevo universo! Un gusto coencidir contigo.

Yo no sé si soy el mar.
Si soy movimiento o soy calma.
Obscuridad, luz, sanación o destrucción.
Sé que soy profundidad, melancolía, auto-motivación y auto-inspiración.
De ellas me alimento...
Me siento más un árbol que se mueve a merced del viento, que observa la gente pasar y a veces desearía moverse de lugar...
Luego a veces me siento un ave que esta aquí y allá, que no pertenece a ningún lugar... que observa todo desde lejos y se acerca solo por un momento solo para alejarse de nuevo al llegar el cambio de temporada...

Imagen de hands, blue, and darkLo que sea... me sabe a libertad.
Me gusta cerrar los ojos y flotar (2:53).
Soltar todo, soltar a todos.
Soltarme a mi.
Soltarme sobre todo cuando soy mi mayor peso.
Y entonces soy lo que quiera.
Soy luz, soy agua, soy viento, soy fuego (bueno... casi nunca soy fuego).
Soy polvo de estrellas que flota en el viento (5:08)