No había abierto las ventanas
"Hace mucho frío como para eso" - dicen mis pies.
Pero es que ese cielo gris pide a gritos que abras la ventana y huelas la lluvia.
El frío invade mi nariz y me recuerda lo que es estar viva.
El día empezó extraño y amenaza con terminar igual.
Últimamente me rodea la magia de poner en manos de Dios (del destino, del universo o como sea que tu le digas) mis deseos y dejarlo que solito actúe.
Soltar y confiar.
Siento adrenalina pues todo se vuelve realidad.
A veces me impaciento y quiero las cosas de ya.
Y luego cuando pasan, cuando están sucediendo... me quedo como en shock.
A veces para cuando pasan ya no tengo la misma euforia.
Pero sé que de eso se trata, sé que es a propósito.
Pues ya estoy más lista para saborear mejor el momento.
Un perrito llora a lo lejos y me rompe el corazón ¿lo habrán dejado en el patio y se esta mojando?
Lleva todo el día así.
Me hace pensar en las personas que no tienen casa, que se mojan cuando llueve.
Cuánta infinidad de cosas pasan y nos volvemos indiferentes.
"Está mal" dice mi mente y mi corazón llora.
Los pájaritos cantan ¿Cómo será para ellos afrontar la lluvia?
Quisiera estar en Chapu en un lugar bonito y al mismo tiempo no quiero estar en ningún otro lugar más que en mi casa.
Con mis plantas, mis gatos y mis sábanas.
He echado mucha raíz.
Soy una combinación extraña entre aventura y ermitaño.
Pero al final...
Todo se resume en Gaby.
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